Sostener la vida: entre soltar y resguardar
En un mundo que insiste en soltar, dejar ir ¿qué tal si también cuidamos, conservamos, sostenemos lo que es vital? Y nos hacemos responsables de lo que desechamos.

Hoy estrenamos estación, y en esta región del norte que desde hace unos años es mi hogar, la naturaleza se prepara para el otoño. Desde mi ventana se pueden apreciar a los árboles que discretamente van soltando una que otra hoja, mientras el frío mañanero convierte en neblina nuestro aliento. Me pregunto entonces qué quiere enseñarnos la sabiduría natural en una época que muchos asocian con aprender a soltar; pero para mí eso es solo una parte y no el cuento completo.
Me interesa saber, qué es lo que decide sostener durante estas estaciones finales antes del renacimiento de la primavera. ¿Qué cuida y preserva la madre tierra para que sea posible su florecimiento? Y, cómo esto nos puede servir para recordar nuestra propia sabiduría al atravesar ciclos y "muertes", sin perder lo que es esencial para nuestra vitalidad y la capacidad de crear sin destruir lo que nos ha traído hasta aquí.
En medicina tradicional china las estaciones no son épocas aisladas unas de las otras, sino que en cada una ya está formando la semilla para que se genere la siguiente, como lo vemos en el símbolo del Yin y el Yang.
En su clímax, en el verano se comienza a gestar al invierno y viceversa. Es así como al iniciar los meses más fríos, los árboles ya han invertido energía durante los tiempos más cálidos, empaquetando con escamas duras y ceras impermeables, a las yemas que contienen a las flores y hojas que brotarán en el siguiente ciclo. Equilibran su gasto energético: ralentizando su crecimiento externo y redirigiendo su foco y esfuerzos al interior, para proteger a la nueva vida. Además de que las hojas muertas y lo que parece ser desechado, es en realidad el alimento que despertará a la creación cuando regrese el sol.

Como los árboles, yo he estado redirigiendo mi energía hacia aquellos brotes que quiero ver florecer cuando la primavera decida llegar a mi vida. Estos últimos meses he estado alejada de este espacio y, cobijada por el silencio, he ido hilando con paciencia y toques de fe las palabras que componen la armonía de mi nuevo libro. También he hecho espacio para digerir e integrar lo vivido y aprendido en estos años en los que me convertí en viajera dentro de mi propia vida. Es así como comienza a tomar forma La Travesía.
La Travesía: la experiencia de atreverte a ser plenamente tú. No un método para llegar más rápido a ninguna parte, sino una forma de recordar la sabiduría que ya habita en tu cuerpo, tu energía y tu historia. Mi invitación a caminar junto a quienes, como yo, se cansaron de perseguir una versión de sí mismos y decidieron volver a habitar su vida — no para repararse, sino para recordar lo que nunca dejaron de ser.
En Instagram comparto más sobre este viaje: @quietudymeandros
Y tú, ¿qué decides cuidar y nutrir mientras caen las hojas? Y ¿qué estás entregando a la tierra de tu propia vida como abono?
Porque no se trata de solo soltar, sino de maternar con dulzura tanto lo que se va a caer para dar paso a la nueva vida, como las semillas que sembramos en su tierra.
Con amor desde mis brotes a los tuyos,
Gabriela
